Jueves, 19 de Julio de 2018

Prosa Aprisa

Pepe: En inseguridad estamos peor

Xalapa, Ver., Viernes, 12 de Enero de 2018.

Arturo Reyes Isidoro.

El 3 de septiembre de 2014 el entonces senador panista Fernando Yunes Márquez pidió al, en aquel año, Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, que analizara el envío de la Gendarmería a territorio estatal porque “a pesar del enorme apoyo que el Ejército Mexicano y la Marina han dado a la entidad en materia de seguridad pública, la realidad es que la autoridad estatal y municipal se han visto rebasadas”.

El actual presidente municipal de Veracruz era entonces presidente de la Comisión de Defensa Nacional e integrante de la Comisión Bicameral de Seguridad Nacional del Congreso de la Unión y su petición fue apoyada ocho días después, el 11 de septiembre de 2014, por su padre excandidato entonces al Gobierno del Estado, Miguel Ángel Yunes Linares, quien además solicitó que se enviara un comisionado de seguridad como lo hubo en Michoacán, pues “Veracruz vive una crisis de inseguridad como nunca en su historia”.

Ayer, entrevistado al iniciar actividades en Xalapa, el precandidato del PRI a la gubernatura Pepe Yunes dijo que si bien el tema de seguridad no debe politizarse criticó que “los que hoy impiden la llegada de un comisionado de seguridad, antes lo pedían con vehemencia”. Por mero y dice, ustedes “ya saben quienes”.

No los mencionó por su nombre pero era obvio que se refería a los Yunes Linares-Márquez quienes, como señalo en los dos primeros párrafos, hace poco más de tres años fustigaban al gobierno de Javier Duarte y clamaban por la llegada de la Gendarmería y por un comisionado ante los hechos de sangre que se vivían entonces, pero ahora, cuando el Estado ha alcanzado niveles impensables e históricos de inseguridad, violencia causada por la delincuencia, ejecuciones y desapariciones, no obstante que a ellos sí les enviaron a la Gendarmería y hasta a la Policía Militar, dicen que no es necesario.

A finales de noviembre pasado, la entonces coordinadora de la bancada de Morena en la Cámara de Diputados, Rocío Nahle García, pidió al Gobierno Federal el envío de un comisionado especial ante los preocupantes índices de inseguridad, a lo que el gobernador Yunes respondió diciendo que no era necesario.

Pero no ha sido la única legisladora que lo ha demandado. En diferentes fechas del año pasado (12 y 21 de febrero, 13 de marzo, 12 de abril, 1 de junio, 16 de agosto –asaltaron entonces a su hija Andrea en el puerto de Veracruz–, 3 de septiembre, 31 de octubre y 25 de noviembre, entre otras fechas) el senador Héctor Yunes Landa criticó la ineficacia para combatir la inseguridad e igual demandó un comisionado. La respuesta del gobernador el 29 de noviembre, entrevistado por los reporteros, fue que el no respondía “a tonterías”. Así, lo que para él y su hijo era bueno antes, ahora lo reduce a que son “tonterías”.

“Lo que es obvio no se juzga” y “hay un serio problema de descontrol que ha rebasado por completo las políticas y el diseño de las instituciones en el estado de Veracruz”, dijo ayer Pepe, apoyando su dicho en que venía “de hacer un recorrido por toda la entidad y es exactamente la misma estampa, la misma imagen y no la merecemos”.

¿Mintió Pepe? ¿Le falta razón?

Pudiera acusársele de señalar y criticar porque anda en busca del voto y es innegable que con su denuncia algo capitalizará a favor de su causa en detrimento del yunismo panista, pero es indiscutible también que lo que dice es lo mismo que dicen todos los veracruzanos porque viven los hechos día a día. E incluso instituciones insospechables, que tienen contacto día a día con miles, millones de veracruzanos, como la Iglesia católica, han denunciado el problema.

Este año abrí “Prosa aprisa” recobrando un párrafo del comunicado dominical de la Arquidiócesis de Xalapa, del 24 de diciembre pasado.

“Celebraremos la Navidad en medio de una realidad desafiante y difícil. El tejido social está lastimado. El año que está concluyendo se ha ido desarrollando entre luces y sombras, lamentablemente por donde quiera hay signos de violencia y miedo que nublan los signos de recuperación que se han estado logrando. La inseguridad se ha hecho cotidiana y se corre el riesgo de contaminarnos con una mentalidad fatalista que no alcanza a ver la salida en medio de las situaciones que nos afligen”.

Sólo el gobernador y su hijo aspirante a sucederlo tienen su propia percepción.

El 25 de noviembre pasado, al dictar la conferencia “Un gobierno exitoso” en Córdoba, el precandidato del PAN a la gubernatura, Miguel Ángel Yunes Márquez, consideró que el fenómeno de la violencia no es tan alarmante como se maneja el tema a nivel nacional.

Como siempre, trató de responsabilizar a las administraciones anteriores, sin aceptar que los altos índices corresponden al gobierno de su padre. Dijo que las cifras dadas a conocer por homicidios o ejecuciones no eran oficiales y que la violencia en Veracruz se arrastraba de administraciones anteriores.

Una nota del reportero Benito Jiménez, del diario Reforma, consignó lo que dijo a los reporteros al término de su conferencia: “No son estadísticas oficiales y las pueden revisar, son cuestiones de rumores que han venido haciendo, pero si se van a las estadísticas oficiales reales podrán ver que Veracruz no está ni por mucho en los niveles más altos de delincuencia del país, hay muchos municipios arriba de nosotros”.

Qué consuelo. Debemos alegrarnos porque en otros lugares están peor. De tal modo que son “rumores”.

El reportero de Reforma resaltó como complemento:

“Veracruz atraviesa por una ola de violencia en ciudades como Xalapa, Veracruz, Poza Rica, Tuxpan, Tierra Blanca, Coatzacoalcos y Minatitlán, éste último cercano a Hidalgotitlán.

Sólo de enero a octubre suma mil 382 averiguaciones previas por homicidio doloso, 39 por ciento más que en el mismo periodo de 2016, cuando se registraron 993 carpetas de investigación por el mismo delito”.

Pero volvamos a Pepe Yunes.

Ayer en Xalapa declaró que Veracruz no puede estar sujeto a un marco de violencia física donde está de por medio la integridad de los ciudadanos, ni de violencia ni persecución política.

Señaló que Veracruz hoy está peor que hace un año y que lo que se requiere es un remanso, sosiego y tranquilidad, además de generar condiciones para construir y conciliar. “Después de un año estamos empeorando la circunstancia de convivencia en Veracruz”.

Aseguró que la inseguridad ha rebasado al Estado, reiteró que es un tema que está fuera de control y que la violencia es generalizada en todo Veracruz, “pues lo mismo se ven personas descabezadas en el norte, centro y sur”.

Aparte, en un acto que encabezó con militantes de su partido preguntó: “¿Quién puede vanagloriarse de un cambio cuando hay más inseguridad, más violencia, más miedo, más angustia?” 

Creo que lo que sucedió ayer es lo que demandan los veracruzanos, que los hoy precandidatos, seguramente mañana candidatos y uno de ellos finalmente gobernador, se ocupen de los problemas que les afectan y que amenazan la convivencia de todos. Pepe dijo el qué aunque le faltó decir cómo resolvería el problema de llegar a la gubernatura. Tal vez ya candidato plantee lo que se propone respecto del tema.

Pero es positivo que se reconozca el problema y se denuncie, que no se caiga en el fatalismo de aceptar como algo normal la delincuencia, la violencia, la inseguridad, como alertó la Iglesia. Mientras, los veracruzanos esperan resultados que indiquen que el problema se contuvo, porque pensar que se va a resolver, no se ve para cuándo.

Américo, al lado ya de Pepe

Sin ser todavía formalmente presidente del CDE del PRI, Américo Zúñiga Martínez acompañó ayer en Xalapa al precandidato Pepe Yunes en sus actividades en la capital del Estado. La versión es que mañana sábado asume la dirigencia del tricolor con apego a los estatutos.

Pero no son las únicas

Ayer publiqué los nombres de varias mujeres priistas que aspiran a que su partido las nomine como candidatas a senadoras o a diputadas. Pues una más es la joven Corintia Cruz Oregón, quien señala algo innegable: su lealtad al PRI, partido en el que milita desde que era estudiante y dirigente universitaria, mucho antes de que apareciera Javier Duarte.

Se defiende. Asegura que ha sufrido violencia política por “fuego amigo” pero que ha mantenido contacto con la base de Xalapa y de otras partes del Estado no obstante que no ha tenido cargo alguno, que considera que es hora de sumar en especial a quienes tienen un capital político, y que la ven bien en el equipo de Pepe Yunes (le confiaron la organización de uno de los eventos del precandidato ayer jueves con la militancia).





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